La importancia del contrato mercantil en las relaciones comerciales

contrato mercantil

Un contrato mercantil es tipo de contrato que se da entre dos empresas, o entre un autónomo o profesional. Lo que se establece en dicho documento es la prestación de servicios a cambio de una cuantía económica.

Hay una clara diferencia entre el contrato mercantil y el contrato laboral: en el contrato mercantil, el trabajador llevará a cabo su actividad de manera independiente, mientras que, con el contrato laboral convencional, la labor no es independiente.

En las siguientes líneas vamos a estudiar todo lo relacionado con el contrato mercantil.

Diferencia entre trabajador por cuenta ajena y por cuenta propia

  • Un trabajador por cuenta ajena percibe un sueldo fijo, normalmente al mes. Tendrá que cumplir con unos horarios, descansos y ejercer su actividad en el lugar que establezca el empresario. Además, depende de la empresa: en el caso de que cierre mañana, se quedará sin trabajo.
  • En cambio, un trabajador por cuenta propia depende de la facturación que emita y de los cobros. Podrá establecer sus propios horarios y descanso. Por otra parte, si pierde un cliente, su actividad no se acaba, ya que podrá salir a buscar otro.

¿Los contratos mercantiles pueden ser verbales o necesariamente deben ser escritos?

En contrato mercantil tendrá la misma validez, tanto como si es escrito, como si es oral. Sin embargo, este último caso no se recomienda, ya que será más complicado probar que este ha existido.

Lo recomendable es que exista un contrato escrito en el que se pongan de manifiesto todas las condiciones y que ambas partes lo firmen. Esto evitará más de un problema en el futuro.

¿Cuáles son los aspectos principales de la contratación mercantil?

Además de las diferencias que hemos descrito hace un par de apartados, la contratación mercantil se caracteriza por:

  • Alta en la SS: El trabajador por cuenta propio tendrá que estar de alta en la Seguridad Social para poder prestar sus servicios.
  • Regulación: Los derechos y obligaciones del autónomo o profesional vienen regulados por el Código de Comercio y las leyes mercantiles, en lugar de por el Estatuto de los Trabajadores.
  • Obligación de fichar: Tal y como establece el Real Decreto-ley de mayo de 2019, los empleados con un contrato convencional están obligados a fichar en la empresa. Los autónomos, por lo menos por el momento, no están obligados a fichar.
  • Tributación: Además, los empleados con un contrato convencional tan solo tributarán el IRPF a través de la Declaración de la Renta, mientras que los autónomos y profesionales presentarán modelos trimestrales del IVA e IRPF y también harán la Declaración.

¿A quién beneficia la contratación mercantil?

Los beneficios de la contratación mercantil son muy subjetivos, ya que dependerán de lo que busque cada persona.

Para la empresa hay un claro beneficio, y es que se ahorra tener que pagar la cuota de la Seguridad Social, ya que esto lo pagará el autónomo.

Este último puede beneficiarse de una relación sin horarios, con mayor flexibilidad y sin jefes.

¿Qué tipos de contratos mercantiles existen?

Existen diferentes tipos de contratos mercantiles, siendo estos los más habituales:

  • De colaboración: Se dan cuando la empresa contrata al profesional para que haya una tarea durante un plazo determinado.
  • De obra o servicio: Es un contrato que se lleva a cabo cuando hay una parte que se ofrece a hacer un trabajo y otra que presta los servicios.
  • De cambio: Este contrato indica un intercambio entre las diferentes partes, pudiendo ser tanto un bien, como un servicio.
  • De seguro: Se emplea con el objetivo de asegurar riesgos.
  • De garantía: Un tipo de contrato en el que se establecerá una hipoteca, fianza, prenda…
  • De conservación/custodia: Este contrato establece la entrega de un artículo/mercancía para que sea custodiada por otro a cambio de una cierta cantidad de dinero.

¿Para qué sirven los contratos mercantiles?

Dependiendo de la finalidad que se persiga, existen diferentes tipos de contratos mercantiles. En cualquier caso, el objetivo final es evitarse problemas al tener un documento válido y legal con el que iniciar las reclamaciones pertinentes a través de la vida civil, judicial o mercantil.

Contando con un contrato mercantil físico, firmado por ambas partes, podremos demostrar cuando las condiciones del acuerdo han quedado vulneradas.

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