Artículo en Ideal de Jaén: De la Verdad y de la Justicia

“La decisión legal, no siempre es la más justa”. Los que somos abogados y los que no, lo hemos podido comprobar en numerosas ocasiones.

Cuando era un niño, recuerdo que solía ir a pasear con mi padre los domingos por la mañana. Caminábamos y caminábamos a veces sin rumbo, pero con el apasionante destino de un sinfín de conversaciones que, con la perspectiva que da el tiempo, ahora puedo comprobar que no eran otra cosa que auténticas lecciones de vida. En una de esas charlas, estuvimos hablando de qué significaba dar un buen ejemplo a los demás, de cómo esa gran prueba aún hoy consiste en que hagas lo que hagas, puedas mirar a cualquier persona a los ojos sin tener que bajar la mirada. Hoy, en esta sociedad en la que cada vez más escasean los valores y se menosprecia cualquier buena actitud ejemplar, conviene no perder de vista ni separar dos conceptos que nacieron para caminar juntos: la verdad y la justicia. Son muchos los asuntos profesionales y personales en los que, por intereses propios, cuesta discernir entre el mero propósito y la verdad, entre el puro objetivo y la justicia, entre la simple pretensión y la conciencia. Son demasiadas las encomiendas profesionales en las que nos ofuscamos en la consecución de un fin, confundiendo lo verdadero con el medio para conseguirlo, incluso trabucando al que afrenta con el agraviado. En ningún caso se puede empezar por el resultado que se pretende y luego, buscar los motivos para darle veracidad.

La verdad no se puede poner al servicio de la conveniencia individual, no se debe ignorar nunca que, detrás de cada historia, de cada proceso, hay siempre una persona, cuya moral y condición humana han de prevalecer ante cualquier situación, y debemos luchar porque esa sea la inspiración de cada día. Como dice la Biblia, sabio es el que sabe discernir unos valores de otros y acierta a vivir desde el valor fundamental de la existencia, de la verdad.

Todos conocemos a alguien a quien desearíamos cambiar, modificar y mejorar. Yo estoy a favor de eso, pero, ¿por qué no empezar por nosotros mismos?.

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